La prueba del fondo de reposición de la UE residirá en su aplicación.


El autor es director fundador del Instituto de Innovación y Fines Públicos del University College London

Hace dos semanas, el Consejo Europeo concluyó con un acuerdo histórico sobre un fondo de recuperación. Marca un punto de inflexión para la UE: por primera vez, el bloque puede pedir prestado en nombre de sus estados miembros. La Comisión Europea recaudará ahora 750 000 millones de euros en los mercados de capitales, que se distribuirán mediante subvenciones de 390 000 millones de euros a los Estados miembros y préstamos de 360 ​​000 millones de euros. Este dinero está destinado exclusivamente a combatir las consecuencias de la pandemia de Covid-19.

Conseguir el acuerdo de 27 Estados miembros no ha sido fácil y el resultado está lejos de ser perfecto, pero los verdaderos desafíos aún están por llegar. La Comisión debe ahora resistir la presión para volver a la normalidad. Debe encontrar formas de transformar la economía europea, hacerla más ecológica, más inclusiva y más resistente a las futuras crisis. El riesgo de no hacerlo es enorme: la respuesta a la crisis financiera de 2008 rompió la zona euro y obstaculizó la recuperación económica.

El elemento más alentador del acuerdo es que no se enfoca en reducir el déficit como lo hizo después de la última crisis, la prioridad esta vez son las inversiones estratégicas en clima y digitalización. El Pacto Verde Europeo anunciado a fines del año pasado debería ser la “brújula” y el “motor” de la recuperación de la UE. Aprovechar las innovaciones tecnológicas también será crucial: las energías renovables y los servicios digitales crearán millones de puestos de trabajo.

Los mercados no lograrán esta preparación para una transición verde y digital por sí mismos. Para tal transformación, la Comisión debe marcar la dirección y alinear las políticas de la UE con las de los Estados miembros. Esto no significa microgestión, sino la orientación de la política hacia la coherencia y la promoción del cambio transformacional.

En 2018 propuse un marco político "orientado a la misión" para el programa de innovación de la UE "Horizonte". La innovación impulsada por la misión significa establecer metas para los desafíos existentes y luego alentar experimentos de abajo hacia arriba para abordarlos. Esto promueve un pensamiento ambicioso a largo plazo y nuevas colaboraciones que conducen a innovaciones intersectoriales. Inspirándose en este trabajo, la Comisión ha seleccionado cinco misiones importantes para dar forma a parte del programa de investigación de 90.000 millones de euros para 2021-27. Ellos son: derrotar al cáncer; Resiliencia y preparación para el cambio climático; océanos y aguas saludables; ciudades climáticamente neutrales; y salud y nutrición del suelo.

El Modelo de Misión proporciona un marco sólido para la restauración a través del Pacto Verde Europeo y para la participación ciudadana en el proceso. Sin embargo, para que sean realmente eficaces, estos objetivos deben alcanzarse al más alto nivel: el gabinete del presidente de la Comisión. Estas misiones también deben ser parte del plan de los estados a medida que alinean sus estrategias industriales y sus procesos de inversión y adquisiciones.

Dentro de la Comisión, las finanzas pueden dividirse en fondos de gestión directa (emitidos por la Comisión) y fondos de gestión compartida (emitidos por los Estados miembros). Si realmente queremos reorientar nuestra recuperación y aprovechar al máximo nuestro dinero, los recursos anteriores deben coordinarse y alinearse con las cinco misiones. La cuestión de los recursos administrativos comunes requiere un diálogo más comprometido y constructivo con los Estados miembros. Estas discusiones son más efectivas y completas que la imposición de condiciones como medidas de austeridad o reformas estructurales de reducción de salarios, que se han aplicado en el pasado pero pueden resultar contraproducentes.

Otra palanca importante será el Grupo Europeo de Inversiones, que está formado por el Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Europeo de Inversiones. EIG tiene la experiencia y la escala para orientar el uso de instrumentos financieros de tipo capital que complementan préstamos y garantías. Esto es importante para las empresas que están cada vez más endeudadas durante la crisis.

La financiación de las misiones identificadas por la Comisión requiere una combinación de instrumentos financieros para abordar diferentes tipos de riesgo. El BEI debe ser menos reacio al riesgo mientras invierte en experiencia analítica e inteligencia de mercado para evaluar inversiones desafiantes frente a escenarios futuros. También actuará como codirector del programa InvestEU junto con los bancos de inversión estatales y las agencias de financiación nacionales.

El paquete de estímulo económico de la UE tiene un enorme potencial para reactivar la economía europea después de la devastación de la pandemia Covid-19. Situar misiones audaces en el centro del plan de recuperación contribuirá en gran medida a que la Comisión y los Estados miembros de la UE pasen de un enfoque normal a una renovación económica a largo plazo, ecológica y digital.

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