La protección de datos de la Guerra Fría está aquí. ¿De qué lado estás?


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Apple y Facebook han lanzado una guerra fría total en nombre de la privacidad del consumidor.

La batalla comenzó cuando Apple anunció que los usuarios pronto tendrían que elegir el seguimiento de datos personales. Facebook, que gana dinero con este seguimiento, publicó anuncios de página completa en los principales periódicos condenando la medida. Tim Cook, CEO de Apple, respondió en un discurso reciente en el que reprendió a las empresas que recopilan la mayor cantidad de datos posible y advirtió de las peligrosas consecuencias.

Ambas empresas se involucraron en el trabajo y el impacto se hará sentir en el mundo tecnológico y empresarial. Mientras tanto, las conversaciones sobre privacidad se están volviendo algo habitual. Los usuarios de WhatsApp se indignaron cuando tuvieron que aceptar nuevas regulaciones de protección de datos o perder la aplicación, y las leyes de protección de datos se están volviendo cada vez más prominentes en las legislaturas estatales.

Todo ello hace que se acabe el tiempo para aquellas empresas que hasta ahora han estado al borde de este debate. Todas las empresas de tecnología tienen acceso a los datos de los usuarios, y ahora todos deben decidir de qué lado de la guerra de privacidad están: el lado que recopila y usa los datos del consumidor, o el lado que respeta los datos y los usuarios a los que pertenecen y protege. Dar prioridad a la privacidad de los consumidores no siempre significa que una empresa deba revisar sus políticas. Más bien, se trata de hacer llegar estas pautas a los consumidores de una manera que les permita comprender a los equipos internos y hacerlos responsables.

La política de privacidad debe pasar la prueba del usuario, no la prueba del abogado

Cualquier empresa que recopile y comparta datos de los consumidores necesita una versión de su política de privacidad que los usuarios, no los abogados corporativos, puedan comprender. Parece simple, pero las políticas de privacidad a menudo son tan largas y están repletas de jerga legal que los usuarios las hojean sin absorber una palabra.

Una política de privacidad digerible debe establecer qué datos cree tener la empresa y cuáles pertenecen al consumidor. Debe ser claro, coloquial y comprensible sin un diccionario. La aplicación de salud femenina Clue lo hace bien y describe exactamente qué datos recopila de los usuarios y por qué. Especialmente cuando los usuarios comparten datos tan confidenciales como la información de salud, esta comunicación transparente fomenta la confianza del consumidor. El año pasado, el 91% de las empresas con prácticas de privacidad muy sofisticadas, incluida la transparencia, vieron una mayor confianza y lealtad de los usuarios.

Otro beneficio de tener una política de privacidad fácil de usar es que puede ayudar a los ejecutivos de una empresa a decidir si deben cambiar sus prácticas de privacidad. Si los ejecutivos se muestran reacios a decirles a los consumidores qué está haciendo la empresa con sus datos, es hora de repensar esas prácticas.

Las señales de tráfico de privacidad pueden facilitar la navegación a los usuarios

Además de tener una política de privacidad fácil de usar, las empresas deben brindar a los consumidores “señales de tráfico” de privacidad para que puedan navegar por el confuso panorama de la recopilación de datos y tomar decisiones informadas sobre qué datos compartir.

Existe un malentendido de que Facebook está verificando si los datos del consumidor se están utilizando para orientar anuncios. De hecho, sin embargo, esto se debe a que la empresa no ha dado a sus usuarios ninguno de estos signos en el pasado. La recopilación masiva de datos del usuario sin explicación de cómo o por qué se ha visto comprometida la confianza del consumidor en su marca.

Las señales de tráfico de privacidad van más allá de una mera política de privacidad y brindan un contexto a los usuarios para ayudarlos a decidir qué datos compartir de manera conveniente. Por ejemplo, una empresa puede decirles a los usuarios qué no hacer con sus datos. Cuando se trata de un tema abstracto y complejo como la protección de datos, las personas a menudo pueden comprender mejor con qué no se sienten cómodas. Una organización como Signal hace esto para los usuarios al señalar que no pueden acceder a sus mensajes y que «no venderán, alquilarán ni monetizarán su información personal o contenido de ninguna manera, nunca».

Una buena señalización de privacidad también les dice a los usuarios con qué tipos de socios y terceros una empresa comparte datos y por qué. Twilio afirma claramente que está compartiendo algunos datos de los usuarios con otras empresas para mejorar la calidad de las llamadas de los usuarios. Estas pautas claras fomentan la confianza del usuario y son una razón de peso para que los consumidores elijan un producto sobre otro que ofrece protecciones de privacidad menos claras.

Haga que la protección de datos sea parte de la cultura corporativa

Las organizaciones deben comunicar sus prácticas de privacidad a los usuarios con anticipación y frecuencia. Sin embargo, adherirse a estas prácticas es un trabajo interno. Los ejecutivos pueden tomar medidas para garantizar que su cultura corporativa aliente a los empleados a actuar como administradores de datos respetuosos.

Uno de estos pasos es recompensar a los empleados o equipos que hacen bien su trabajo con la menor cantidad de datos de consumidores. Por ejemplo, los ejecutivos pueden invitar a un equipo que ha superado sus objetivos al tiempo que reducen el acceso a los datos para compartir cómo lo hicieron y lo que aprendieron en una reunión de manos libres. Una empresa también puede implementar la tokenización, donde los datos confidenciales se intercambian por «tokens» digitales como fichas de póquer o tokens de arcade que serían inútiles si fueran interceptados o filtrados. Los datos en sí se mueven a una bóveda privada a la que la empresa no puede acceder.

Estos cambios fomentan una cultura que depende menos del acceso a los datos y fomenta la creatividad. Finalmente, los ejecutivos pueden designar un patrocinador de privacidad ejecutivo que se comprometa a proteger la privacidad del usuario y responsabilizar a la administración por el cumplimiento de las políticas de privacidad de la empresa.

Apple y Facebook han derribado el guante de la privacidad, y es hora de que todas las empresas elijan un bando. En los próximos años, los consumidores acudirán en masa a empresas que respeten y protejan sus datos. Aquellos que sean transparentes y promuevan buenas prácticas de privacidad interna obtendrán usuarios más confiables y leales y, por lo tanto, empresas más fuertes.

Frederick «Flee» Lee es director de seguridad de la empresa de nóminas Gusto.

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