Juana Guarderas lleva a otro nivel sus funciones teatrales mediante plataforma virtual | Cultura | Entretenimiento



La actriz ecuatoriana Juana Guarderas se ha adaptado de tal manera a la digitalidad que su monólogo cómico Abrilia: no me quiero morir virgen, una de las Marujas (personajes que nacen de la obra La Marujita se ha muerto con leucemia), ha sido todo un éxito. La presentación está disponible desde el 18 de abril, todos los fines de semana (viernes y sábados).

La artista cuenta que su inquietud por el teatro vía streaming comenzó el año pasado, cuando hizo una gira con La venadita, otro de sus monólogos. En esa ocasión fue un trabajo impulsado junto con el MIES y el Ministerio de Cultura. El proyecto permitía que el teatro llegara a las personas con discapacidades visuales, auditivas y cognitivas, a través de las ayudas requeridas. Explica que eran una serie de cuestiones tecnológicas que la pusieron en sintonía con el mundo de la digitalidad.

A partir de esta experiencia la actriz cuenta que reflexionó acerca de que varias personas no pueden llegar a las salas de teatro por diferentes complicaciones y que “es importante llevarle el teatro al público”. En sus 30 años de carrera ha recorrido pequeños pueblos llevando arte, sin embargo, la vía streaming ahora se presenta en su vida no solo como una opción, sino como una necesidad en este tiempo.

Pero Juana Guarderas confiesa que por mucho tiempo estuvo cerrada a esta modalidad. Varios colegas la impulsaban y le proponían proyectos virtuales, pero ella se negaba. Luego del proyecto junto a los dos ministerios del Gobierno, su mente se abrió.

A los quince días de estar en cuarentena los pies le empezaron a “picar” a Guarderas, como ella lo relata, y reflexionaba: “Wow mi vida como actriz empieza a cambiar, no va a ser lo mismo de siempre, voy a experimentar”, ese fue el pensamiento que impulsó a la artista a probar nuevas vías.

Pero finalmente la inspiración definitiva para crear una sala de teatro virtual con todos los protocolos que tendría una física llegó del Teatro la Abadía de Madrid, que tenía una cartelera de narraciones escénicas cortas de 30 minutos.

“¡Chin!, se me prendió el foquito”, dice Guarderas con humor. Por esos días justamente se había familiarizado con la plataforma Zoom, entonces ella y Roberto Sintes (actor español involucrado en la gira que tenían planificada con los ministerios) se decidieron a darle cuerpo a la idea. Con algo parecido a un miniset de televisión, armado en el patio de comedias, donde ella también reside, Abrilia: no me quiero morir virgen se transmite por medio de la plataforma digital por un valor de $5 por persona que asista a la presentación.

“Mientras más circule una buena experiencia artística por Zoom, la gente va a querer seguir consumiendo”, manifiesta Guarderas y cuenta que hay gente que se conecta del exterior. “Para mí era importante que estas funciones sean hechas de manera profesional”. El monólogo tiene una modalidad interactiva con el público y se ha adaptado para las personas con discapacidad auditiva también. (E)





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