¿Por qué no pueden detener los devastadores incendios forestales en Australia? | Internacional | Noticias



Australia vive la peor temporada de incendios forestales que recuerde mientras los bomberos trabajan contrarreloj para tratar de que no se extiendan hasta cuando llegan los meses de más calor en el país, pero aún están lejos de poder lograrlo.

Ya 24 personas han muerto, incluyendo varios bomberos, 500 millones de animales muertos, casi 6 millones de hectáreas consumidas -el doble que Bélgica- y más de 1500 casas destruidas. Además hay decenas de personas desaparecidas.

Aunque cada años se presentan incendios forestales este año todo ha superado los niveles de otros años debido a factores como el calor extremo, sequía prolongada y los fuertes vientos que es combustible para que se extienda rápidamente el fuego. Solo el pasado lunes hubo ráfagas de viento de 96 km/h.

La mayoría del fuego está presente en el sur y en la costa este, zonas en las que vive la mayoría de la gente del país, desde septiembre de 2019 y de acuerdo con información de BBC el incremento de los incendios se debe a un fenómeno conocido como dipolo del océano índico -algo parecido a un fenómeno del niño-.

Los estados de Nueva Gales del Sur y Queensland, los más afectados, viven su temporada más seca desde hace 120 años y las lluvias son muy pocas desde 2017. El sector agrícola ya estaba en emergencia antes de los incendios.

Otros dos estados -Australia tiene seis en total- también son afectados por las llamas.

Esto ha hecho que durante el 2019 Australia alcanzara temperaturas récord con 40,9° el 17 de diciembre y un día después lo supera con 41,9°. Esto sumado a una larga sequía e incendios deliberados han sido caldo de cultivo para los incendios.

Científicos coinciden en que los niveles crecientes de CO2 siguen calentando el planeta y Australia -uno de los que más gases de efecto invernadero emite por persona- es uno de los más afectados con temperaturas que seguirán creciendo y contribuyan a que los incendios sean más frecuentes e intensos.

Forman un clima propio

El acabar con los incendios no es cosa sencilla, puesto que al tratar de apagarlos se lanza agua y sustancias extintoras desde aviones y helicópteros y desde tierra. Pero esto no alcanza y a veces es mejor tratar de evitar que expanda.

Incluso los incendios pueden crear un propio microclima, puesto que luego de el humo se eleva y crea nubes “de fuego” que pueden formar tormentas que desatan ráfagas de viento y relámpagos.

Mientras los bomberos tratan de hacer su trabajo, pero no se dan abasto y la mayoría de personas que tratan de ayudar son voluntarios sin la misma instrucción. Algo difícil para una incendio que es mucho mayor que los incendios en el Amazonas en 2019 -entre 900 mil y 2,5 millones de hectáreas, según diferentes fuentes-. Las llamas han llegado medir 70 metros, es decir, son más altas que el icónico teatro de la opera de Sidney, que mide 65 m. (I)





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